Aunque recurrirán
La prima de un amigo del cuñado de la sobrina de mi vecina de duplex en la playa... Este país parece que no cambia y que, a poco que miremos con detenimiento a los lados, volverá a aparecer Alfredo Landa encajado en su bañador de macho-ibérico-tira-suecas.
La madre de un exconcejal de Níjar se permitió el lujo (lo dice la sentencia) de pasarse por el forro la normativa municipal e invadió una calle en la construcción de su casa. Suponemos que la señora pensó que su hijo no iba a decirle nada. Ni su hijo, ni nadie: "oiga, que no sabe usted con quién está hablando, que no sabe quién es mi hijo".
Claro que no pensó que esos pesados de los ecologistas terminarían llevándola ante los tribunales. Y que ganarían, y que tendría que demoler la casa, por mucho que el ayuntamiento se ponga ahora a la labor de legalizar lo ilegal en una muestra más de descaro político y moral.
La sentencia hubiera dido completa si obligara a los firmantes de la licencia de obras a hacer ellos la demolición con un pico y una pala...