¿Tendrá algo que ver el artículo del pasado domingo en El País?
Pueden llamarnos malpensados, pero ya es casualidad que el domingo apareciera un artículo de página completa sobre el Horrotel que se construye en pleno Parque Natural y el titular de apertura de La Voz de Almería de hoy.
No obstante, dejemos a un lado el tema de la temporalidad y miremos el fondo del asunto. Resulta que la Junta se ha puesto manos a la obra para lograr que se derribe una parte del hotel. Hombre, así, a bote pronto es como el preso novato que se baja los pantalones y suplica: "la puntita nada más"...
Miren, eso es un disparate de tal calibre que no se puede andar con medias tintas. O se quita del todo, o a la entrada y salida del mismo se pone un enorme cartel en el que aparezcan los nombres de las personas implicadas en el desaguisado. Nos referimos a los propietarios en aquel momento, pero también a los alcaldes y concejales que aprobaron tamaña barbaridad en las vísperas de la ampliación del Parque, aunque nos suponemos que deben estar pegándose con una piedra en la espinilla por lo poco que cobraron en el cambalache, a tenor de como se ha puesto el metro cuadrado de costa en estos tiempos.
La pregunta es, como bien reflejaba Antonio Fernández en su columna, ¿cuántas operaciones de este tipo están en los cajones esperando el momento propicio para su ejecución? A este paso, ya lo verán, lo de los acantilados de Aguadulce terminará en Bayyana.