De delegado a concejal y, ahora, a secretario general de la agrupación local.
Como decía el anuncio, tacita a tacita. Poco a poco los votos se han ido inclinando por los oficialistas (a los que se han sumado los oficialistos) y, hasta tal punto se está jugando fuerte en esta partida por el poder que se podrían llegar a olvidar insultos tales como "Hitler".
Hay que reconocerlo, jugaba brillante de Martín Soler y los suyos, suyos.