Mucho mejor de lo esperado
Tal vez sea por el pesimismo subyacente de los almerienses, tal vez por lo acostumbrados que estamos en esta ciudad a las chapuzas (verbigracia, ese peazo parking de la Rambla Obispo Orberá que sólo iba a tardarse un año en construir –¿Verdad, señor Cervantes?–).
Sea por lo que fuer esperábamos muy poco de la inauguración y tuvimos mucho. Pero mucho, mucho. Gracias a todos los que participaron y a los que lo hicieron posible. Así se le acaban cayendo a uno las legañas.